Uno de los problemas más habituales que surgen en el cuarto de baño es la rotura del flotante. Existen tres principales razones por las cuales este se estropea: el deterioro del flotador; el de la válvula de entrada; o el del mecanismo que controla la descarga.
La forma más habitual de notar que algo falla es por el constante ruido o la pérdida de agua que se produce. La entrada de agua la controlan tanto el flotador como la válvula. La falla puede estar en que el flotador no haga la suficiente presión para cerrar o que la propia válvula no funcione. Si lo que está estropeado es la válvula de descarga, notarás también un ruido continuo de agua.
Arreglar este tipo de averías no es demasiado complicado, lo lograrás con unas sencillas herramientas y un poco de habilidad. Lo que necesitas para reparar un flotante es una llave inglesa, unos alicates, cinta de teflón y la válvula o el flotador nuevos.
En caso de ser problema del flotador habrá que sustituirlo por uno nuevo, para ello:
- Corta el agua con la llave de paso, esto es muy importante.
- Desmonta el flotador.
- Sustitúyelo por uno del mismo modelo, es más fácil si llevas la medida anotada cuándo lo vayas a comprar.
- Regula convenientemente el flotador doblando la varilla.
- Además de la inmensa satisfacción de realizar un trabajo tú misma, estarás contribuyendo al manejo eficaz de un recurso tan importante como el agua.