Se acabaron las Navidades y ahora sientes en tu cuerpo los estragos que dejaron los deliciosos platillos típicos de esta época. Has pensado una y otra vez en la idea de acudir a un gimnasio, para ponerte en forma otra vez, pero no encuentras la manera de dar el primer paso. La realidad es que no lo visualizas como una actividad para disfrutar y desestresarte, no lo ves como una iniciativa, sino como una obligación.
Decides pagar un paquete y no asistes ni a la primera clase, comienzan las excusas y lo abandonas, ya sea por frustración o porque simplemente te aburre, pues, en está oportunidad te daremos algunos tips para que cuando decidas entrenar en un gimnasio no desistas de la idea y cada vez te entusiasmes más.
Toma nota....
• Inscríbete en una carrera, caminata o maratón, para tener una razón para entrenar. Esa clase de eventos nos da un objetivo hacia el cual mirar y por el qué trabajar, motivándonos así a ir al gimnasio. Sólo hay que asegurarnos de que sea una meta realista y que podamos alcanzar.
• Lleva tu música favorita, escoge canciones moviditas que te lleven a mover el cuerpo. Algunos estudios indican que la música que tiene bastante ritmo nos hace ejercitar más fácil y rápidamente, porque es un buen distractor que nos ayuda a bloquear cualquier sensación de dolor y de esfuerzo.
• Acomoda tu agenda diaria para hacerle espacio al ejercicio, de otra manera nunca tendríamos tiempo, y hacer horarios para las rutinas.
• Tómate tu tiempo para ponerte a trabajar a un ritmo intenso. Los primeros días no es bueno sobrecargar al cuerpo. Será suficiente con que sudes un rato moviendo todo el esqueleto, con ejercicios de intensidad suave.