A los cuatro años llega el primer reto para un niño: despegarse de los brazos de sus padres para ir por primera vez a la escuela. Antes de empezar las clases, los expertos recomiendan a los adultos llevar a su hijo de visita a la escuela, con el objeto de generar en el pequeño confianza y seguridad.
¡Hora de levantarse! Carlitos se despierta con una mezcla de sueño, emoción y nervios. ¿La razón? Hoy será su primer día en la escuela. Con lonchera y bulto en mano emprende el camino, acompañado de su mamá, que lo llevará a la escuela. Una cámara capta el momento de la tranquila despedida entre madre e hijo. No hubo llantos, ni gritos, ni pataletas.
La primera experiencia en el colegio suele ser impredecible. Si bien es cierto que hay pequeños que asumen el primer día de clases con entusiasmo y naturalidad, no es menos cierto que hay otros que manifiestan temor e inseguridad ante lo desconocido. La psicóloga educativa, Diana Roig, asegura que la disposición del niño depende de factores como su personalidad, la actitud que tomen los padres, pero sobre todo en el apoyo que los adultos le brinden a sus hijos en esta nueva etapa.
“Los progenitores deben entender que para los pequeños el escenario principal es su hogar, que es el sitio donde se sienten seguros. Por eso se debe preparar al niño o la niña para el primer día de clases”.