Según la psicóloga, quienes no fueron preparados para ir a la escuela son los que más se estresan porque todo es desconocido. “De pronto, el chico se ve en un lugar nuevo para él, con gente que no conoce, entra en crisis y como no puede explicar sus angustias e inseguridades con palabras, llora”.
No lo presiones
Uno de los errores que cometen algunos progenitores es ejercer demasiada presión sobre el chico, haciendo de este primer día y el colegio, un evento inmenso y demandante. “Días antes de la fecha de inicio, lo recomendable es conversar con él o ella para decirle que ha crecido, y al igual que todos los chicos de su edad, debe ir al colegio y aprender cosas nuevas”.
Roig recomienda a los adultos no mostrarse angustiados cuando llegue el momento de dejarlo en la escuela. “Aunque pocos lo crean, nuestro hijo, por pequeño que sea, notará que algo ocurre y se pondrá nervioso. Al despedirnos, es muy importante no hacer caso de los posibles lloros. Si nuestro hijo ve que con un llanto nos puede retener, la conducta se repetirá a diario. Tenemos que despedirnos con naturalidad, diciéndole que después le recogeremos o simplemente demostrando que nos marchamos tranquilos y confiados”.
Coordenadas:
Diana Roig – Psicóloga educativa
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