Si el trabajo, los hijos y las responsabilidades en el hogar consumen todo el tiempo de la pareja y cuando llegan a la cama es sólo para dormir, es el momento de encender las alarmas. La rutina es un enemigo silencioso que va ganando espacio hasta instalarse en la alcoba. No puedes permitir que sigilosamente acabe con la relación.
Debes estar muy alerta. Para descubrir este “enemigo” del amor que se mantiene al acecho. Piensa ¿Cuándo fue la última vez que disfrutaron una cena romántica? ¿Hace cuánto tiempo vivieron el más excitante sexo salvaje? ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste cuánto lo amas? ¿Hicieron algo especial, a solas, durante el aniversario más reciente?
Si tu relación no logra superar la prueba, es el momento de diseñar un plan para borrar del mapa esa amenaza de aburrimiento, desamor y frialdad que pretende dar al traste con toda la pasión y el amor que sentían al inicio de la relación.