Siempre se habla de diuréticos para bajar de peso. Para algunas personas es normal acudir a una de sus versiones naturales o farmacológicas, cuando quieren quitarse un par de kilitos de más y usar ese traje de baño que tanto les gusta o el vestido que compraron para asistir a un compromiso social en el que deben verse mejor que nunca.
El caso es que luego se ganan los kilos perdidos nuevamente con una rapidez asombrosa y, por supuesto, esto tiene una explicación. Además, esta manera veloz de bajar de peso no es muy sana y trae consecuencias en el organismo que se deben tener en cuenta.
¿Qué son los diuréticos?
Son llamados en inglés water pills (píldoras de agua) en su versión artificial o farmacológica. Esto último debido a su efecto en el organismo, que consiste en la expulsión de líquido a través de la orina y la sudoración.
Existen diuréticos naturales como las frutas y el agua, que contribuyen a la micción y, por tanto, se les incluye en esta categoría.
Riesgos
Es importante tener en cuenta que cuando no se tiene algún padecimiento que requiera una pérdida de líquido en el cuerpo, se corre el riesgo de descompensar el organismo y hasta provocar enfermedades.
Cuando se pierde líquido a través de la excesiva sudoración y micción, también se pueden perder líquido en órganos que lo requieren, sodio, potasio y hasta calcio, todos necesarios para el correcto funcionamiento del organismo. Esto trae como consecuencia un desequilibrio hidroelectrolítico y puede afectar hasta el ritmo cardíaco, si no se hidrata el cuerpo a tiempo.