Esta práctica, que data de 3.000 años antes de Cristo, siempre ha sido asociada al hinduismo, budismo y jainismo. No en vano, para estas religiones, el Yoga, combinado con la meditación, es visto como un camino para llegar a Dios, a un ser divino por encima de los humanos o una energía superior.
No obstante, desde hace décadas atrás el Yoga se ha apoderado de Occidente, en donde muchas personas lo adoptan como una herramienta que les permite liberar el estrés, armonizar su mente y mejorar la figura. Y es que el Yoga no exige la práctica de una religión específica en estos lados del mundo. Eso sí, al cabo de un tiempo, quienes lo adoptan en su rutina de vida, llegan a reconocer en su ejercicio tiene efectos que van mucho más allá de lo físico, pues le atribuyen la capacidad de mover y equilibrar los puntos energéticos del cuerpo.
Beneficios científicamente comprobados
Si se le preguntará a un budista, a un hinduista o a un janista por qué es una buena idea prácticas Yoga, probablemente dirá que es su manera de comulgar con Dios y llegar a él, tal como un católico asiste a misa y toma la hostia.
Ahora bien, en Occidente, cualquier práctica pasa por el ojo de la ciencia y, supuesto, el Yoga no ha sido la excepción. La buena noticia es que en estos lados del mundo ha podido determinarse que esta disciplina puede convertirse en una alidada de la salud.
Un estudio, realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Boston, en Estados Unidos, a cargo del Doctor Chris Streeter, Profesor de psiquiatría y neurología, determinó que el Yoga influencia en forma muy favorable al estado de ánimo y disminuye la ansiedad del practicante.