Pintar la casa puede ser para algunas personas una tarea tediosa que les perturba. Pero es más simple de lo que se cree y hasta puede convertirse en una actividad divertida.
¿Qué necesitas?
Toma nota de lo que requerirás para la tarea de pintar
- Brochas: una gruesa y una fina. No compres la más barata, compra la que mantenga las hebras por más tiempo.
- Un pincel grueso: este te servirá para los espacios pequeños.
- Rodillo mediano: también en este caso opta por la calidad y no por el precio, sobre todo si debes pintar espacios amplios.
- Bandeja grande: lo ideal es que sea amplia porque te permitirá colocar bastante pintura y trasladarla por todo el lugar sin tener que estarla llenando a cada rato o tener que mover el pote de pintura por todos lados. Además, una bandeja amplia te permite ir midiendo lo que vas gastando en cada espacio y administrar así mejor la pintura.
- Masilla para rellenar: en el mercado existen ya marcas que no requieren de mezclar. Sólo destapas el tubo y la masilla sale como si se tratara de pasta dental.
- Espátula: preferiblemente de metal, porque son más duraderas si las limpias bien al terminar de usarlas. Asimismo, permiten un mejor acabado y manipulación cuando las usas.
- Lija gruesa: una vez que seque la masilla, necesitarás una lija gruesa para corregir imperfecciones.
- Esponjilla: humedécela y podrás usarla para eliminar chorretes de pintura.
- Tirro beige: este te servirá para definir marcos de ventanas y puertas, marcar los rodapiés o delinear límites entre un color y otro.
- Tijera: Para cortar adecuadamente el tirro, nada de romperlo con los dedos.
- Papel periódico: para cubrir el piso y otros objetos.
- Pintura al gusto: dependiendo del espacio, tendrás que comprar la pintura. Debería ser un galón de pintura por 100 metros cuadrados. Pero si vas a usar varios colores, planificar muy bien previamente y medir los espacios. No siempre la más barata es la mejor. Por lo general, las pinturas más económicas, te obligarán a aplicar varias manos para lograr una mejor cobertura.