Durante los días de vacaciones se suelen ingerir muchos fritos, dulces, comida rápida y por ende esto afecta la apariencia y salud del cuerpo. Sándwiches en la playa y un rico heladito en la tarde. Una buena picada cuando cae el sol. Y para la cena, hamburguesas, pizzas, o un asadito con la familia o los amigos. En las vacaciones, la consigna pasa a ser: cocinar poco y resolver rápido.
Además, en este tiempo dedicado al relax, se dejan de lado las actividades cotidianas, se duerme más, y uno se pasa la mayor parte del día descansando. Todo esto trae como resultado un rápido aumento de kilos: en quince días podemos llegar a engordar de 3 a 4 kilos, que pueden demandar un plan agresivo de adelgazamiento que no solo incluya comer menos, sino también hacer ejercicios y la ayuda de las últimas técnicas de la medicina estética para combatir esos gorditos de mas.
Calorias+calorías+calorías…
“Si se hace un cálculo aproximado en base a un día típico de vacaciones, donde se incluye desayuno, merienda, picada, algún sándwich, una comida en restaurante, alguna gaseosa o bebida con alcohol se obtiene que el consumo calórico diario fluctúa entre las 3.000 y 3.500 calorías.
Es importante subrayar que el requerimiento promedio de calorías para mantener el peso (no sumar ni restar kilos) es de 2.000 calorías por día. En consecuencia, en vacaciones el exceso diario podría fijarse en unas 1.500 calorías aproximadamente.