La piel, es quizás el órgano de nuestro cuerpo cuya condición y aspecto más suelen inquietarnos debido a múltiples razones, entre otras, el mismo hecho de ser nuestra carta de presentación y muestra elocuente del grado de envejecimiento o no, que aqueja a nuestro organismo.
Entre los aspectos que en ella llama más nuestra atención y producen ese dejo de inquietud al mirarnos diariamente y con detenimiento al espejo, esta la flaccidez, signo inequívoco que caracteriza al envejecimiento cronológico o al ya conocido fotoenvejecimiento, es decir, al que surge con la exposición directa al sol sin la protección adecuada.
En los últimos años, el arsenal terapéutico con el que cuenta el médico especialista para tratar este tipo de afecciones de la piel, se ha enriquecido con equipos como la Radiofrecuencia no Ablativa, la cual ofrece resultados realmente notables en estos casos .
¿Qué es la Radiofrecuencia?
Son radiaciones electromagnéticas que generan un campo eléctrico que va de positivo a negativo, produciendo un calentamiento volumétrico de la dermis debido a la resistencia que ofrecen los tejidos al paso del flujo eléctrico.