








Buscarle sentido a nuestras acciones pasadas, cobra una importancia vital cuando recibimos el nuevo año. Reflexionar sobre las metas que alcanzamos y aquellas que contaron con menos suerte, es sin duda un acto de reflexión que salta a la vista de quienes se sienten dueños de su destino.
Debido a la importancia de este balance personal, te damos unas breves recomendaciones para efectuarlo con elevación de conciencia y emprender el nuevo año con energías renovadas:
ü Siéntete privilegiado de estar rodeado de las personas que amas. Ellos son tu mayor activo.
ü El recuento de las metas alcanzadas y aquellas que no concretamos, es un acto para crecer pues representa un aprendizaje personal.
ü Al enfrentarte a los objetivos no culminados, recuerda que la satisfacción personal proviene no solo del éxito sino de los pequeños momentos que nos aportaron un aprendizaje de vida.
ü La madurez proviene de la fortaleza que logramos en los momentos difíciles. Por esta razón, evita que la frustración te aborde si recuerdas episodios no gratos en tu vida.
ü Realiza con ánimo tus planes a futuro y acepta con madurez las situaciones que no puedes cambiar.
ü Formula en voz alta aquellos aspectos en los que quieras mejorar. Recuerda que es fundamental pasar de las palabras a los hechos.
ü Traza objetivos claros y piensa en positivo: si lo puedes imaginar también puedes convertir tus expectativas en realidad.
““Vivir es nacer a cada instante”
Erich Fromm




