La mayoría de los muebles que tenemos en casa tienen una historia particular. ¿Te lo regaló tu mamá, fue un obsequio de tu padre, lo compraste al casarte, ya no existe en el mercado? Estas son algunas de las interrogantes que nos asaltan si por alguna razón a comienzos de año decidimos regalarlos o llevarlos fuera de casa.
Si luego de esta interpelación muy personal, decides no sacarlos del hogar pese su depreciación por el uso, te tenemos algunos consejos para restaurarlos:
1.El primer paso es realizar un estudio previo de los desperfectos y daños, los materiales del mueble, así como las acciones y técnicas necesarias para su arreglo.
2.Prepara la superficie: Si el mueble está pintado o barnizado, es indispensable decapar toda la superficie para devolverle su aspecto original. Se debe empezar por la opción menos agresiva para evitar posibles daños en el mueble.Los tipos de decapantes más habituales son:
Productos Químicos: Son disolventes que ablandan la pintura o el barniz, lo que facilita el trabajo que supone eliminarlos. Se comercializan en forma de gel o pasta. Estos productos son utilizados tanto para superficies de madera como metal.
Productos Térmicos: Están indicados para las capas gruesas de pinturas acumuladas a lo largo de los años y para pinturas plásticas. Para esta labor, se usan pistolas de aire caliente que funden la pintura para después separarla del objeto con una espátula.
Productos abrasivos: el más utilizado es la lija, en su presentación manual o mecánica. Se encuentran disponibles en diferentes grados de dureza, que influyen en el grado de abrasión. Las más adecuadas para este tipo de trabajo son el papel de óxido de aluminio, el de polvo de vidrio y el de polvo de granate