Se ha hecho costumbre llevar un ritmo de vida “acelerado” por una multiplicidad de factores tanto externos como internos entre los que cabe mencionar los problemas sociales y económicos, el trabajo que debemos enfrentar cada día, y problemas cotidianos personales, la familia, la pareja y los hijos, la salud.
Tu rutina
Fíjate como es un día habitual de tu vida: te levantas, te bañas, preparas desayuno, llevas a los niños al colegio mientras que conversas con tu pareja de lo que deben pagar, comprar o lo que sea. Llegas a tu sitio de trabajo y te encuentras que tienes una gran cantidad de objetivos que cumplir…todos con carácter de urgencia. Tendrás una hora para almorzar, y mientras lo haces, pensarás qué harás para terminar tus objetivos a tiempo, si no es que aprovechas el tiempo para ir al banco porque debes hacer una importante transacción. Ni hablar de la salida del trabajo y encontrarte con un tránsito que te hará demorar más de dos horas en llegar a tu “hogar dulce hogar” en donde deberás enfrentarte con las responsabilidades propias de un ama de casa, o en el mejor de los casos, si cuentas con una persona que te ayude, corroborar si todo se hizo como esperabas. No importa cuan cansada estés, deberás atender a tus hijos y para el momento de estar a solas en la intimidad con tu pareja estarás cansada y agotada, por supuesto que él también, pues tuvo un día “espantoso” en su trabajo.
Por supuesto, que al comenzar cualquier conversación para quejarse, tú dirás que como él es Aries es impulsivo y egoísta y quieren que lo atiendan de inmediato, y tú una apasionada Tauro, querrás que te inviten a cenar a la luz de las velas en un restaurante en el que ahora se hace difícil, ir por aquello de la situación económica.