Todas deseamos tener el peso ideal, para no preocuparnos por mantener una dieta que nos mate de hambre. Sin embargo, en ciertas ocasiones tenemos malos hábitos alimenticios, y el cuerpo y la mente resultan ser los más afectados a mediano y largo plazo.
- No te saltes ninguna comida. Todos los especialistas coinciden en que lo ideal sería realizar cinco comidas al día, repartidas entre el desayuno (que debe ser abundante), un tempié ligero a media mañana, el almuerzo, la merienda y la cena (que debe ser ligera).
- Masticar despacio los alimentos, porque por un lado se facilita la labor digestiva y, por otro, el organismo alcanza antes la sensación de saciedad.
- Tomar 2 litros de agua diario. Tomar agua hace que tu hígado, riñones y sistema digestivo e inmunológico funcionen bien.
- Consumir proteínas en cada una de las comidas.
- Incluir en la dieta: frutas, verduras, de alto contenido en agua, además de hidratos de carbono de absorción lenta (legumbres, hortalizas, la fibra de los cereales integrales) y reducir la ingestión de hidratos de absorción rápida (como por ejemplo la miel, el azúcar, harinas refinadas y derivados, como los dulces).